Universidad del Arte Ganexa
Ganexa no empezó como una universidad. Empezó como una petición: un grupo de estudiantes que quería aprender acuarela.
En 1979, durante una exposición en la galería El Marco Mundial, un grupo de estudiantes de arte se acercó al maestro Ricaurte Martínez para pedirle que dictara clases particulares de acuarela. Las primeras lecciones se dieron en la Galería Pro-Artes.
En seis meses, noventa personas habían pasado por esas clases aprendiendo técnicas de dibujo y pintura. Al año siguiente, aquello ya no cabía en una galería prestada: en 1980 se dio inicio formal a la Academia de Bellas Artes Ganexa.
Un grupo de estudiantes de arte se acerca al maestro Ricaurte Martínez durante una exposición en la galería El Marco Mundial para pedirle clases particulares de acuarela. Las primeras lecciones se dictan en la Galería Pro-Artes. Transcurridos seis meses, noventa estudiantes han aprendido distintas técnicas de dibujo y pintura.
Se da inicio a lo que sería formalmente la Academia de Bellas Artes Ganexa, con programas técnicos en Artes Plásticas y Teatro y cursos libres de dibujo y pintura para adultos y niños.
Se inicia el Técnico en Diseño Gráfico: el primer programa formal de diseño gráfico ofrecido en el país.
Arrancan las carreras técnicas de Diseño de Modas y Fotografía, también como programas pioneros en Panamá.
Abre sus puertas el primer bachiller en arte de la República. La idea es acogida después por el Instituto Nacional de Cultura en varias de sus escuelas de arte.
Los programas incrementan su carga horaria y actualizan contenidos, acercándose a lo que sería posteriormente el nivel universitario.
Tras dos décadas bajo supervisión directa del Ministerio de Educación, Ganexa inicia su transformación en universidad.
Cuatro años después de iniciar el proceso, se logra la aprobación de todas las carreras.
Se abre la carrera de Gastronomía, que amplía la definición de arte aplicado dentro de la institución.
Inicia el proceso de aprobación de diplomados y maestrías.
Artes Plásticas, Fotografía, Diseño de Modas, Gastronomía, Diseño Gráfico y Publicidad, Artes Cinematográficas y Diseño de Imagen y Sonido, más la Maestría en Arte y Cultura con énfasis en Creatividad y en Enseñanza del Arte, diplomados, cursos libres y el Bachiller Ganexa.
En 1979 se reunieron varias personas (entre ellas la señora Rina de Martínez, Elena de Caparó y el pintor y fundador Ricaurte Martínez) para buscar un nombre significativo y novedoso para la naciente academia de Bellas Artes. Se propusieron nombres de artistas famosos, maestros de la plástica nacional e internacional. Ninguno fue adoptado: no se quería comprometer el trabajo de la Academia con ninguna tendencia, estilo ni familiaridad.
Se propuso entonces buscar entre las deidades de la mitología antigua nombres de dioses relacionados con el arte, la ciencia y la cultura. Se revisaron la mitología romana, la griega, la persa, la egipcia e incluso la china, sin resultado: eran deidades demasiado conocidas, con nombres muy usados, o difíciles de recordar por su fonética.
La búsqueda terminó en la India, con Ganesh: dios de la sabiduría, el intelecto, las ciencias, el conocimiento, el progreso, el arte y la cultura. En sánscrito, la sílaba «Ga» significa intelecto y la sílaba «Na», sabiduría. Es la representación de aquel que ha descubierto la divinidad en sí mismo.
Además de su característica cabeza de elefante, Ganesh aparece con varios objetos: una soga, un hacha, un dulce llamado laddu, una maza de oro, una trompa de caracol, un pedazo de colmillo y una mano extendida.
Cuenta la leyenda que Ganesh era un niño normal, hijo de Shiva, dios principal de la religión indostana. Shiva, como dios guerrero, se había marchado a librar una batalla cuando la madre de Ganesh apenas estaba embarazada, de modo que no conoció a su hijo hasta que este era ya un joven. Al regresar a casa, la madre se preparaba para tomar un baño y pidió a Ganesh que cuidara la puerta. Llegó Shiva, Ganesh se interpuso para impedirle el paso y Shiva, que no lo reconocía, se enfureció y le cortó la cabeza. Cuando la madre salió y le reprochó haber matado a su propio hijo, Shiva prometió devolverle la vida colocándole la cabeza del primer ser vivo que encontrara. Fue la de un elefante.
La Universidad no profesa adhesión a ningún culto religioso y su política institucional es de plena libertad de credo. La figura se adoptó como símbolo del intelecto humano y del arte, donde las fuerzas creativas van unidas a un espíritu dotado de inteligencia y sabiduría.
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